Salud

La importancia de aprender a utilizar bien la sal

Usarla con inteligencia es un gran hábito de salud, clave en la prevención de enfermedades crónicas

Agencias

jueves, 09 abril 2020 | 16:08

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Los Ángeles – La sal de mesa es un antiguo y popular condimento que es considerado esencial en la cocina, sin embargo en los últimos años el excesivo consumo de sal ha sido un tema de salud preocupante, ya que se relaciona con enfermedades cardiovasculares, hipertensión, padecimientos renales y hepáticos, sobrepeso, gota y líquidos retenidos, entre otras condiciones que forman parte de las principales causas de muerte en el mundo, publicó La Opinión. 

La sal de uso común es un tipo de sal denominada cloruro de sodio y de la cuál existen siete tipos según su procedencia: 

  1. Sal marina: Se obtiene por la evaporación de agua de mar y tiene la peculiaridad de no pasar por ningún tipo de proceso de refinado, razón por la cual es de mayor tamaño y se suele llamar sal gruesa. 
  2. Sal fina de mesa: Es el mismo tipo de sal que la marina, pero es sometida a un proceso de refinamiento, para que al molerla las partículas sean más finas. 
  3. Flor de sal: Es la variante extraída de la capa que se forma en la superficie de las salinas, donde se produce la evaporación. Es un tipo de sal más húmeda que tiene un tono más violeta y es muy utilizada en Francia y España. 
  4. Flor de sal rosa del Himalaya: Es un tipo de sal fósil, es decir que procede de una roca y es maravillosa por su gran pureza, que le da su característico tono rosa el cuál se debe a su contenido en hierro. 
  5. Sal ahumada: Como su nombre lo indica es el tipo de sal que ha sido sometida a un proceso de ahumado, que le otorga un color más oscuro y un sabor mucho más intenso. 
  6. Sal negra: Este tipo de sal se mezcla con carbón vegetal activo, es por ello una variante de color más intenso y gracias a ello es utilizada para decorar platillos.
  7. Sal Maldon: Este tipo de sal se obtiene del estuario del río Blackwater, ubicado en el condado de Essex (Reino Unido). Se elabora siguiendo un proceso artesanal y muy laborioso, que da como resultado unos cristales en forma de escamas.

La sal es un mineral importante para el organismo ya que brinda nutrientes esenciales como el sodio, magnesio y yodo que ayudan a regular la actividad nerviosa y muscular del cuerpo. A la vez el organismo necesita del sodio que contiene la sal, para llevar a cabo los procesos metabólicos y para realizar el proceso digestivo. Sin embargo es importante crear conciencia y consumirla con inteligencia, no en vano La Organización Mundial de Salud ha establecido limitantes en torno a su ingesta y la recomendación es clara, si queremos evitar problemas de salud el consumo máximo es de 5 gramos por día. 

Consejos para utilizar la sal al cocinar y cuidar la salud:

1. Vigila la cantidad por día

Cuando consumimos en exceso sal yodada causamos un deterioro en las papilas gustativas y vamos perdiendo la capacidad de detectar la cantidad de sal que contienen los alimentos, gran parte de los alimentos procesados y comidas rápidas se destacan por su alto contenido en sal, en gran parte por ello resultan tan adictivas. Lo que sucede es que vamos perdiendo la capacidad de disfrutar del sabor natural de los alimentos y es fácil que todo nos parezca insípido. La única manera de cuidar nuestra salud y el consumo de sal, es vigilando personalmente las cantidades al cocinar y evitando el consumo de cualquier alimento industrializado; un buen consejo es medir la sal que ocupamos al cocinar y optar por agregar hierbas aromáticas y especias, llenarán de sabor y personalidad los platillos.

2. Elige una sal de calidad

La calidad en la sal es un factor muy importante, siempre será una mejor opción utilizar sal marina esto se debe a que es una variante que no ha pasado por un proceso de refinamiento y aporta pequeñas cantidades de minerales como el calcio, yodo y magnesio. Es importante considerar, que inclusive las populares “sales gourmet” como es el caso de la sal rosa del Himalaya o la sal Maldon, aportan niveles de sodio similares a cualquier tipo de sal  por lo que es igual de necesario limitar su consumo. 

3. Inicia la cocción de los alimentos sin sal

Estamos sumamente acostumbrados a agregar sal a todo, desde el proceso de cocción y esto es un mal hábito que podemos evitar. Procura preparar inicialmente los alimentos sin sal, sobretodo aquellos que van hervidos (como es el caso de los vegetales, el arroz, la pasta, la quinoa, entre otros); ya que estén cocidos es más fácil agregar un toque de aceite de olivo, condimentos en polvo como la cebolla y el ajo, hierbas aromáticas y es probable que te olvides de la sal y aprendas a disfrutar nuevos sabores.

                                                                                                                   

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