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Medicamentos usados en ejecuciones sirven para tratar el coronavirus

Varios médicos exigen su liberación

Agencias

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martes, 14 abril 2020 | 16:11

Los Ángeles – Son usados para matar, pero ahora pueden ayudar a salvar vidas.

Varios medicamentos que se usan para aplicar la inyección letal a condenados a muerte en Estados Unidos se están agotando en hospitales que tratan a pacientes de covid-19, publicó La Opinión.

Por ello, un grupo de médicos de cuidados intensivos, expertos en salud pública y farmacéuticos hizo un llamado urgente a autoridades estatales de EU a donar una serie de sedantes y paralizantes a los hospitales.

“Muchos de los medicamentos necesarios durante este tiempo crítico son los mismos medicamentos utilizados en las ejecuciones de inyección letal”, dicen los médicos en una carta abierta.

“Estos medicamentos nunca se fabricaron o desarrollaron para causar la muerte; por el contrario, muchos fueron formulados para conectar a los pacientes con respiradores que salvan vidas y disminuir la incomodidad de la intubación”, añaden.

El uso de los fármacos facilita que los pacientes de covid-19 que ya no pueden respirar por sí mismos sean conectados a respiradores artificiales.

En Estados Unidos, la pena de muerte ha sido aplicada en 35 de los 50 estados desde que el castigo fue reinstaurado en la década de 1970, lo que ha llevado a la ejecución de más de 1,500 personas.

Sigue vigente en 28 estados.

¿Qué fármacos se necesitan?

De acuerdo con un informe de la Sociedad Estadounidense de Farmacéuticos del Sistema de Salud, cuatro son los fármacos usados en la aplicación de la inyección letal que están siendo necesitados en hospitales por la pandemia del coronavirus.

Se trata del midazolam, el bromuro de vecuronio, el bromuro de rocuronio y el fentanilo.

De ellos, el midalozam y el fentanilo están en la lista de escasez de medicamentos que elabora la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), la autoridad sanitaria de EU.

Los especialistas también mencionan que el rocuronio, el besilato de cisatracurio y el etomidato son empleados comúnmente en los procedimientos de ejecución de reos y que pueden ser usados para la intubación de pacientes con el nuevo coronavirus.

“Respetuosamente, solicitamos que entregue estos medicamentos a los centros de salud en sus estados para que puedan usarse para tratar a los pacientes con covid-19”, dicen en la carta.

“Al lado de las camas, ya estamos racionando el uso de midazolam y fentanilo, medicamentos que son fundamentales para la sedación necesaria para pacientes con covid-19 ventilados mecánicamente”, añaden.

¿Cuántas vidas se pueden salvar?

Debido a que las autoridades penitenciarias de muchos estados de EEUU no reportan cuál es la cantidad de fármacos que poseen, los expertos han tenido dificultades para evaluar cuánta ayuda médica puede haber ahí.

Sin embargo, basados en la información de “un puñado” de estados, consideran que se podrían tratar a por lo menos 137 pacientes de covid-19 con los sedantes destinados para el corredor de la muerte.

Y considerando los suministros de los estados que no reportan datos, los especialistas consideran que “es probable” que ese número se duplique.

“Sus reservas podrían salvar la vida de cientos de personas; aunque esto puede ser una pequeña fracción del total de muertes que se espera, es una directriz ética que la medicina valora cada vida. Entre los que podrían salvarse puede estar un colega, un ser querido o incluso usted”, dicen a los jefes de los sistemas penitenciarios.

El anestesiólogo Joel Zivot, uno de los firmantes de la carta, dijo al sitio Newsweek que recibió respuesta de las autoridades del estado de Wyoming, donde aseguraron no tener los fármacos mencionados en la petición.

Estados Unidos es el país con más casos confirmados de covid-19 y más muertes por la enfermedad en el mundo.

El gobierno de Donald Trump ha calculado que varias decenas de miles de personas fallecerán por la enfermedad.

Hasta este 13 de abril había más de 560 mil pacientes con la enfermedad, así como casi 23,000 fallecimientos, según el conteo de la universidad estadounidense Johns Hopkins.