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‘Mami, si te mueres, me quiero morir contigo’

Madre infectada confesó a su hija mayor que padecía la enfermedad

Agencias

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jueves, 09 abril 2020 | 10:58

Chicago – Cuando Mireya Pérez González empezó a ver que el brote de coronavirus a nivel mundial era un problema serio, ella trató de protegerse lo más que pudo. Cerró su tienda de flores en Los Ángeles, dejó de visitar familiares y se concentró en hacer las compras de comida para no salir de su casa, pero aun así resultó infectada con COVID19, publicó el rotativo Chicago Tribune.

Para un 24 de marzo, la madre de tres niñas de 4, 11 y 14 años, empezó a tener tos seca, calentura y diarrea. Fue entonces cuando decidió hacer el viaje a UC Irvine Hospital, en el condado de Orange.

"En el hospital me dijeron que tenía que quedarme en observación porque mis síntomas eran severos. Me negaba a pensar que podía tener coronavirus, pero otra parte de mi estaba muy asustada y decía que sí lo tenía", sostiene la señora de tan solo 32 años.

Un día después de la hospitalización, la residente de Carson recibió el diagnóstico que no quería escuchar: "Sentí que me tiraron una cubeta de agua fría… 'Señora usted resultó positiva', dijo el doctor… Me entró mucho temor, pensé que podía morir, que mis hijas se quedarían sin su mamá… entonces qué iba a pasar de ellas".

Pérez González, originaria de México, se soltó a llorar tras las palabras del experto. Su vida estaba en riesgo, ya que también está enferma del hígado y padece de diabetes.

Con la respuesta del doctor, la joven madre tuvo que tomar varias decisiones, entre ellas hacer algunos videos de despedida para su familia y decirles a todas las personas con las que había estado en su entorno que estaba enferma.

"Escribí una carta para unas 25 personas diciéndoles lo que tenía. Fue una decisión difícil porque mucha gente, especialmente latinos, no sabemos cómo enfrentar el diagnóstico porque tenemos miedo del que dirá la gente, de las críticas o de si nos van a echar del trabajo", dijo Pérez González.

Hubo personas que reaccionaron molestas por la noticia, otras indignadas, pero para la madre era algo que sintió que debía hacer.

Pérez González también pensó en sus hijas, y decidió grabar videos.

"Les dije a mis hijas que su papá [mi esposo] las iba a proteger no importara lo que me sucediera… les dije también que yo iba estar con ellas siempre", sostiene.

Entre las grabaciones, la señora le pidió a su esposo y a un hermano que cuidaran de las menores.

"Ellas son mi motor, mi vida… están pequeñas y me necesitan", dice Pérez González.

Seis días después de estar en el hospital, la madre fue dada de alta solo para empeorar en el hogar. Pérez González fue ingresada al hospital hace cuatro días otra vez, y hace unas horas acaba de salir.

"Decidí decirle a mi hija mayor que tenía COVID19 porque ella ya entiende un poco mas que sus hermanas. Mi corazón se quebró cuando me dijo: 'mami si te mueres, yo me quiero morir contigo'. Ahora estoy siendo fuerte con ellas".

Catorce días después de su diagnostico Pérez González no sabe cómo contrajo la enfermedad.

A principios de marzo, cuando la gente dejó de pedirle arreglos florales para fiestas y reuniones, ella cerró su tienda. Su pensamiento era estar tranquila en casa y con la familia, aunque fue de compras a varias tiendas para abastecerse.

"Si me preguntas si alguna vez pensé que me daría COVID19, te voy a decir que jamás cruzó mi mente. Soy una persona fuerte y trabajadora, que en los primeros días antes de los síntomas empecé a sentirme cansada y sin olfato, pero no pensé que podría contagiarme", dice. 

Con la enfermedad que continúa escalando en casos y muertes, la señora sostiene que aprendió que inclusive si no se presentan síntomas, la gente debe tomar el tema muy en serio.

"No hay por qué escondernos, no tenemos que salir a la calle si no es necesario, con protegernos a nosotros mismo y decir lo que estamos atravesando podemos salvar familias y muchas vidas", dice Pérez González.

Por ahora, el esposo de Pérez González cuida a las niñas y les cocina, mientras la madre se encuentra aislada en un cuarto para no contagiar a la familia.

“Me da temor contagiarlos, pero estamos tomando todas las medidas para que no suceda”, dice. “No sé cómo será mi futuro, pero tengo fe de que mis hijas no verán esos videos”, agrega.